¡Gracias a tus brazos un bebé prematuro puede salvar su vida, averigua de qué se trata!

El amor es un sentimiento, emoción o manifestación, de la cual todos necesitamos. Aunque seamos personas algo duras o muy sensibles, a todos nos gusta sentir que somos amados y aún más apreciamos las diversas maneras de demostrar ese bello sentimiento, es sin duda un gran estímulo que nos ayuda a superar las dificultades y a continuar con más fuerza nuestro camino.

Y ni se diga de los niños, ellos son cariñosos por excelencia. Les gustan que los mimen, abracen, jueguen y que le den muchos besos, en la expresión de su rostro dejan ver su agrado y lo mucho que les favorece.

Precisamente los abrazos es lo que ha fortalecido a los bebes prematuros, el calor corporal que les proporcionamos cuando los tenemos en los brazos, es una fuente de vitalidad y energía para estos pequeños, su vida tiene mejores expectativas cuando reciben esta demostración de afecto de manera continúa.

El Hospital General de San Bonifacio en Minnipeg  (Canadá ) en vista de los magníficos resultados que se han observado cuando los prematuros reciben el calor humano, y siendo conscientes de la respuesta positiva para ellos, han implementado un programa que consiste en buscar voluntarios abrazadores con disposición para cuidar a estos pequeños.

Dichos voluntarios son requeridos especialmente cuando los menores son hijos de madres adictas, ya que en el momento de nacer sufrir del síndrome de abstinencia neonatal. La función de estos abrazadores es proporcionarles calor humano, mientras la madre es tratada adecuadamente por su adicción.

En un inicio los pequeños se muestran algo inquietos, pero a medida del tiempo se van notando  mucho más relajados y su respiración y signos vitales responden eficazmente y progresivamente a esta terapia de amor.

Algunos estudios especializados han arrojado resultados asombrosos, donde la práctica de cargar a los infantes, se evidencia en su desarrollo, comportamiento y excelente respuesta a su entorno social en todos los aspectos.

Sin duda alguna son los padres la fuerza motora y de amor que el pequeño necesita, pero cuando se carece por algún motivo de alguno de ellos, bien es recibido un abrazo y muchos más de un voluntario que tenga en su corazón la  mayor disposición de darle vida a un pequeño, una vida fundamentada en el amor y el calor corporal, gran fuente de vitalidad.

Así que no dudes en abrazar a tus hijos las veces que lo quieras hacer, está comprobado científicamente que estos pequeños durante su vida demuestran más seguridad, tranquilidad y a la hora de tomar decisiones son más razonables.

Abraza y deja que te abrasen, un amor sano nunca hace daño.