10+ Fotografías Post-Mortem que no te dejarán dormir esta noche


La fotografía post mortem también conocida como fotografía memorial o memento mori fue popularizada en 1839 en París, Francia. Que rápidamente se extendió a otros países.

Fue a finales del siglo XlX y principios del XX donde los índices de mortalidad eran muy altos, y de ahí surge esa necesidad de guardar un último recuerdo de ésa persona.

Estas fotografías consistían en vestir al cadáver con su ropa personal y era fotografiado por última vez con su grupo de amigos, familia o solitario/a.

La práctica tiene antecedentes en el Renacimiento donde la técnica utilizada era un retrato por medio de la pintura en el llamado “Memento Mori”, una frase que en latín significa “Recuerda que vas a morir”.

En los retratos de religiosos muertos se trataba de mantener la belleza del cadáver. En los niños, era una forma de preservar la imagen de seres puros y bellos llamados “Angelitos”.

¿Pero… Por qué se les llamó así?

Era una forma de llamar a los niños o bebés recién nacidos o de algunos pocos meses que fallecían. Ya que, según la religión católica son seres sin pecados que al morir van al cielo a convertirse en “Angelitos”

Existían 3 tipos de fotografía Post Mortem:

Simulando vida: Se le fotografiaba con los ojos abiertos y posando como si se tratara de una fotografía común. Por lo general era tomada junto con sus familiares.

Simulando estar dormido: Normalmente eran fotografías realizadas a niños. Se les hacía la toma como si estuviesen durmiendo.

Sin simular nada: Se les hacían las fotografías en el lecho de muerte e incluso mientras estaban en el féretro.

Los tiempos fueron cambiando y ya las familias preferían tener recuerdos de sus momentos más felices en vida lo que provocó que esta práctica fuera teniendo menos popularidad a través del tiempo.

Aunque actualmente aún se hacen estos retratos ya no tienen el mismo auge de aquella época.

La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. La vida sí que nos los roba muchas veces y definitivamente.
-François Mauriac (1905-1970) Escritor francés.